La estanquera de Vallecas

Eloy de la Iglesia
La estanquera de Vallecas

1987, 106 min., España

Ficha técnica y artística:

Dirección: Eloy de la Iglesia
Guion: Eloy de la Iglesia, José Luis Alonso de Santos
Fotografía: Manuel Rojas
Música: Patxi Andión
Compañías: Ega Medios Audiovisuales
Género: Comedia negra. Cine quinqui.
Reparto: Maribel Verdú, Emma Penella, José Luis Gómez, José Luis Manzano, Fernando Guillén, Fernando Guillén

Sinopsis:

Leandro, un albañil en paro, y su amigo Tocho intentan atracar un estanco del madrileño barrio de Vallecas, pero la señora Justa, la estanquera, se lo impide alertando a los vecinos, que avisan a la policía. Mientras tanto, dentro del estanco, el enfrentamiento entre los dos amigos y sus «rehenes», la estanquera y su sobrina, va relajándose y una incipiente simpatía surge entre ellos.

Eloy de la Iglesia

ELOY DE LA IGLESIA

Desde muy joven mostró una gran pasión por las artes y la cultura, lo que le llevó a trasladarse a Madrid para estudiar Filosofía y Letras. Aunque su verdadero deseo era ingresar en la Escuela Oficial de Cinematografía, no pudo hacerlo por no cumplir con la edad mínima requerida. Lejos de rendirse, comenzó a explorar su creatividad escribiendo relatos y fundando el Teatro Popular Infantil, dando sus primeros pasos en el mundo de la dirección con el largometraje de cuentos Fantasía 3 en 1966.

Su cine estuvo profundamente marcado por su ideología política. Como militante del Partido Comunista de España durante los últimos años de la dictadura franquista, Eloy de la Iglesia convirtió sus películas en un arma de denuncia social y una lucha constante contra la censura. Fue un cineasta pionero y valiente al abordar sin tapujos la homosexualidad y la represión sexual en una España que apenas despertaba a la modernidad. Obras como Los placeres ocultos (1977) y El diputado (1978) desafiaron los tabúes de la época y visibilizaron realidades ignoradas por la cinematografía convencional.

Con la llegada de la Transición, de la Iglesia encontró su etapa de mayor éxito comercial al convertirse en el máximo exponente del «cine quinqui». A través de películas icónicas como Navajeros (1980), Colegas (1982) y El pico (1983), el director retrató de forma descarnada la cara B de la sociedad española: la delincuencia juvenil, el desencanto de la clase obrera y la devastación de la epidemia de la heroína.

Tras años de silencio y un duro proceso de recuperación apoyado por su entorno, el realizador logró superar sus adicciones y a principios de los años 2000 dirige la adaptación televisiva de Calígula y estrena su último largometraje, Los novios búlgaros (2003).