El último suspiro

Costa-Gavras
El último suspiro

2024, 100 min., España

Ficha técnica y artística:

Dirección: Costa-Gavras
Guion: Costa-Gavras. Libro: Régis Debray, Claude Grange
Fotografía: Nathalie Durand
Música: Armand Amar
Compañías: KG Productions. Distribuidora: Bac Films
Género: Drama | Medicina
Reparto: Denis Podalydès, Kad Merad. Marilyne Canto, Charlotte Rampling, Ángela Molina, Karin Viard, Hiam Abbass, Agathe Bonitzer, Jade Phan-Gia

Sinopsis:

En un diálogo amistoso y apasionado, el médico Augustin Masset y el escritor Fabrice Toussaint se enfrentan cara a cara, uno con el final de la vida de sus pacientes, y el otro con su propio destino. Llevados por un torbellino de visitas y encuentros, ambos se embarcan en un sensible viaje entre el humor y el llanto: una aventura humana en el corazón de todas nuestras vidas.

Palmarés

2024: Festival de San Sebastián: Nominada a Concha de Oro: Mejor Película.

Costa-Gavras

COSTA-GAVRAS

(Lutra-Iraias, Atenas; 12 de febrero de 1933), es un director de cine franco-griego.

Cada película que dirige le sirve para hacer patente su compromiso político. En su primera época se dedicó al thriller político y el drama sentimental, mientras que en los últimos años se dedica más a la ficción social.

Costa-Gavras es uno de los pocos autores (junto con Gillo Pontecorvo, Ken Loach, Oliver Stone, Miguel Littin, Héctor Olivera y pocos más) que cultiva un cine de tema crítico y sociopolítico. Missing (Desaparecido) trataba de la complicidad de Estados Unidos en el golpe de Augusto Pinochet. En Estado de sitio denuncia la connivencia de la CIA con la Dictadura cívico-militar en Uruguay (1973 – 1985); en La confesión trata sin tapujos las torturas del estalinismo; en Sección especial, el colaboracionismo del gobierno de Vichy con los invasores nazis; en La caja de música de los criminales de guerra aún ocultos. Esto le valió no pocas críticas y polémicas: fue acusado de antisemita por Hanna K y de desagradecido cuando en la película norteamericana El sendero de la traición descubrió el fascismo latente en el profundo sur de Estados Unidos. Denunció las buenas relaciones que hubo entre la Santa Sede y Hitler en Amén, las angustias de los emigrantes en Edén al Oeste y de los parados en Arcadia y la voracidad de los banqueros en El capital. En definitiva, en palabras del crítico Diego Galán, «su cine compone una crónica política de las principales páginas de la segunda mitad del siglo pasado… y que aún continúa reflejando el presente».[3]​ La semana del cine de Valladolid en 2003 y el festival Lumière de Lyon en 2015 dedicaron a este director amplias retrospectivas.